Frente al espejo.. [Parte 3] Publicado en 06 de may 17:17 , 0 comentarios

Eran azules, sus pantalones de lino eran azules; le caían perfecto a las caderas y la talla que había escogido para esa ocasión, era la adecuada para destacar entre la multitud.

Frente al espejo y parado de perfil, nuestro #rounderguy sonreía sorpresivamente una y otra vez por el reflejo y el FIT que la vendedora le había prometido y, que ahora, veía enfrente de él. Simplemente su pantalón de lino color azul y sus nuevos Padded hacían el "match" perfecto.

Pasado el medio día, todos esperaban ansiosos a las puertas del salón, donde el amigo de nuestro #rounderguy contraería matrimonio con la persona que siempre había querido tener a su lado.

Casi era la hora, comenzaban a arribar los tíos, los primos, las primas, los abuelos y muchos familiares más. Todos eran el foco de atención por el poco-mucho tiempo que tenían de no verse entre sí, esa sensación que sólo dejan las reuniones familiares.

Cuando nuestro #rounderguy hizo presencia entre la familia de su amigo, a nadie le sorprendió ver de nueva cuenta esa cara simpática y natural, de quien a lo largo de mucho tiempo había sido su compañero de travesuras. Sin embargo, ese día en particular, su semblante era extraño, ansioso, impaciente. Esto provocó que se acercaran a él a saludarlo en tono de curiosidad:

—Tranquilo, tú no eres el que se casa —le susurraban—. Por cierto, qué bien te ves... ¿qué te hiciste?, ¿eh?

La mente de nuestro protagonista volaba a 300 Km. por hora, las manos le sudaban y una pequeña taquicardia le recorría todo el cuerpo; no podía evitar imaginarse en qué estarían pensando los demás si supieran que ese día estaba usando una prenda nueva, que lejos de hacerlo lucir mal, era algo que lo hacía sentir bien y atractivo hacia los demás, sólo que todavía no lo experimentaba... todavía.

Mientras pasaban los minutos, las horas y las mil felicitaciones dirigidas hacia los futuros esposos, súbitamente nuestro #rounderguy se percató de que el estado de ansiedad y urgencia había desaparecido. Ahora, sólo se dejaba llevar por el cruce de sonrisas, recuerdos y demás convivencias en el evento.

Cuando llegaba a su mente el recuerdo que tuvo por la mañana (él mismo mirándose frente al espejo y con una sonrisa en el rostro) agarraba coraje y se levantaba de su lugar para saludar a los invitados que iban llegando al salón. Cuando se paró a felicitar a los nuevos esposos, su amigo de toda la vida le dijo con una sonrisa enorme a punto de la carcajada:

—¿Ya viste todas las miradas que te estás robando? Pues, ¡qué te hiciste condenado?

Cuando nuestro #rounderguy giró la cabeza y miró sobre su hombro, notó que la atracción de miradas era obvia y directa hacia la mesa de los novios. Pero lo curioso es que eran miradas dirigidas hacia él... no para el novio, ni para la novia, eran para él. En ese momento se le dibujó una sonrisa maléfica en el rostro, sólo le llegaba una idea a su cabeza: tengo que ir por otros Padded la próxima semana.

Con un sabor a triunfo, una postura erguida y seguridad al caminar; nuestro #rounderguy regresó a su lugar no sin antes desearle a los novios que fueran felices para siempre.

No se pierdan la próxima entrada de nuestro blog.

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Equipo Rounderwear.